Siguiendo la cultura empresarial
de nuestros clientes, analizamos
los diferentes puestos de trabajo
y su interrelación en la estructura
del organigrama.
Creamos estratégias para
mejorar el trabajo y
optimizar su rendimiento
Planificación y descripción de puestos de trabajo
Consideramos que es la parte fundamental del departamento de recursos humanos, consiste en analizar, describir y dejar constancia por escrito de las funciones, tareas y responsabilidades de cada uno de los puestos de trabajo de la empresa, detallando el objetivo del puesto dentro de la estructura de la empresa y las cualidades y habilidades necesarias de las personas que tienen que ocuparlo.
Valoración y evaluación del desempeño
La valoración de los puestos de trabajo constituye el punto de partida para determinar escalas salariales, planes de carrera y formación. Existen diferentes metodologías, todas basadas en factores y grados cuantitativos que contemplan la autonomía, iniciativa, responsabilidad y nivel jerárquico. En función del tipo, actividad y tamaño de la empresa eligiremos el método que más se adapte a la situación.
Formación
Como dijo acertadamente Henry Ford, "Hay una cosa peor que formar al personal y que se te vaya …… ¡ No hacerlo y que se te quede !. La formación suscita un sentimiento de adhesión y pertenencia a la empresa, motiva, prepara a los empleados desarrollando su conocimiento para el desempeño de su puesto de trabajo actual o futuro.
Cada vez son más las personas con talento que dan menos importancia a la compensación económica que a los demás factores retributivos, y claramente la formación atrae al talento.
Estrategia
La estrategia de Recursos Humanos, debe estar perfectamente alineada con los valores de la empresa.
- Proactividad - Integración de equipos - Fomento del pensamiento crítico - Identificar oportunidades y limitaciones de cada puesto - Fomentar la comunicación - Clima laboral - Compromiso - Planes de carrera - Políticas retributivas - Identificar y valorar riesgos - Etc.
La estrategia de Recursos Humanos ha de ser coherente con el entorno, la situación interna de la empresa y su estrategia global. Debe disponer de un sistema de implantación que permita su seguimiento, adaptación y mejora.